El futuro de la logística exige profundizar el lean en al menos tres grandes “bases”
La logística en Brasil tiene todo para dar un gran salto en los próximos años. Hoy existen factores sociales, políticos, económicos y tecnológicos que están impulsando rupturas de paradigmas y cambios sustanciales en los modelos de negocio. Se observa una serie de transformaciones, oportunidades y posibilidades de mercado (algunas de ellas todavía algo imperceptibles) que exigirán cada vez más eficiencia y competitividad a la logística.
Tomemos como ejemplo la logística de transporte. El sector ya está presenciando – y esto se intensificará cada vez más – profundas transformaciones, como las fuentes de energía, la detección mediante sensores y las tecnologías para promover la seguridad. En esta área existe además la tendencia de evolución de la integración multimodal.
El transporte por carretera, nuestra mayor tradición, tiende a experimentar transformaciones significativas por las enormes posibilidades tecnológicas que se avecinan. Entre ellas, los vehículos autónomos, que traen consigo una ruptura de paradigmas y nuevas necesidades gerenciales y operativas.
Paralelamente, el modo ferroviario también representa, en Brasil, un potencial aparte, lleno de posibilidades. Aunque exige inversiones profundas que dependen, a veces, de políticas públicas orientadas a ello, es probable que este sector también evolucione. La tendencia se sustenta en el Marco Legal de los Ferrocarriles (Marco Legal das Ferrovias), que permite que se construyan nuevos tramos por interés de la iniciativa privada.
Por todo este contexto, es cada vez mayor la percepción de cuánto el futuro de la logística en Brasil puede reservar a los clientes una agregación de valor aún mayor que la que ya tenemos hoy.
Sin embargo, para que esto ocurra, también será necesario intensificar la evolución de la gestión. De lo contrario, se corre el riesgo de que estas nuevas posibilidades futuras se implementen ya con problemas intrínsecos.
Mantener el enfoque en generar valor para el cliente, eliminar desperdicios y promover una integración comprometida refuerzan, más que nunca, la relevancia (y la necesidad) del enfoque lean para la gestión de la logística.
En otras palabras, es necesario hoy, incluso antes de que estas transformaciones se hagan realidad, intensificar la adopción del sistema lean. Así, cuando estos cambios formen parte de lo cotidiano, las áreas de logística de las empresas ya estarán preparadas.
En este contexto futuro de desafíos, lean puede ayudar básicamente en tres “frentes”:
1. En la intensificación del proceso de identificación y solución de problemas
La probable integración de “modos” y la intensificación de las nuevas tecnologías digitales traen, como siempre, un “mundo nuevo” y, con él, cosas buenas, pero también otras no tanto.
Nuevos y “viejos problemas”, aún más visibles, serán sin duda intrínsecos a la transformación de la logística que se avecina. En este sentido, el sistema lean es la gestión más adecuada para, en toda la cadena, profundizar la revelación y la solución de problemas.
Para ello, hay que tener en cuenta que algo no es necesariamente “bueno” por el hecho de ser “nuevo”. Las nuevas tecnologías, por ejemplo, según la manera en que se apliquen, pueden hacer que el sector sea más eficiente y competitivo, pero existe el riesgo de que generen, sin que nadie lo perciba, problemas nuevos y aún más “invisibles”.
Las áreas de logística que ya tienen implementados procesos cotidianos de revelación y solución de problemas – por ejemplo, los conceptos y prácticas de Gestión Diaria, los kaizens cotidianos, la utilización del método A3, etc. – sin duda estarán más preparadas para enfrentar las nuevas “desviaciones” que las futuras transformaciones habrán de generar.
2. En la potenciación de la revelación y eliminación de desperdicios
Como consecuencia de ello, un sector de logística lean que ya ha difundido en las mentalidades y comportamientos la búsqueda de desperdicios saldrá adelante cuando los “nuevos desperdicios”, fruto de los cambios emergentes, comiencen a manifestarse.
Lejos de ser un mal necesario, la logística de transporte ocupa hoy una posición estratégica. En la medida en que permite la entrega de valor al cliente y está directamente ligada a factores competitivos como plazo y confiabilidad, las decisiones en logística tienen una relevancia crucial para los negocios.
En este sentido, este movimiento, cada vez más estratégico, deberá ocurrir de forma estrictamente necesaria, moviendo y entregando productos y servicios en el momento adecuado, de la manera adecuada y a la persona adecuada – de modo que los clientes vean, en este proceso, un valor agregado inherente al producto.
3. En la evolución de los líderes y de los equipos
Las transformaciones sociales, a veces radicales, exigen personas aún más preparadas, con mentalidades y comportamientos en sintonía con los nuevos tiempos. También en este caso, lean aporta una serie de “herramientas” que permiten hacer evolucionar y comprometer a las personas.
Por ejemplo, los conceptos y prácticas de “liderar con respeto”, una de las bases más importantes del sistema lean. La nueva logística del futuro necesitará líderes y colaboradores más en sintonía con este liderazgo lean.
Del lado de los líderes, serán aún más importantes los liderazgos capaces de abandonar el “mando y control” y convertirse en “mentores” capaces de estimular y apoyar a sus colaboradores para que hagan su trabajo cada vez mejor, con más eficiencia, calidad y productividad.
Y del lado de los colaboradores, el desarrollo de la capacidad de trabajar de forma colectiva y colaborativa, intensificando la habilidad de aplicar el método científico para revelar y resolver problemas.
El futuro de la logística en Brasil dependerá de cambios políticos, económicos, culturales y tecnológicos que siempre están en el horizonte. La logística tenderá a convertirse en uno de los factores más estratégicos para cualquier negocio. Para ello, desarrollar y profundizar el sistema lean en este sector es, más que una opción, una cuestión de supervivencia futura.