Llevando el lean a los pequeños agricultores de Nigeria
Si pensamos que una de cada tres personas en todo el mundo se gana la vida trabajando en granjas y que el 70% de los alimentos que consumimos globalmente se producen en unidades de 10 acres o menos, percibimos rápidamente que el potencial de llevar el pensamiento lean a los pequeños agricultores es inmenso. De hecho, alimentar a la creciente población mundial exigirá que adoptemos enfoques innovadores para la agricultura y que cambiemos la narrativa que existe actualmente de que la agricultura a pequeña escala es un sistema que no es competitivo y un modelo retrógrado del que debemos alejarnos.
Por fin estamos viendo un cambio en ese tipo de pensamiento (en parte a causa de la pandemia, que mostró que los pequeños agricultores suelen ser más resilientes y adaptables). Entonces, ¿por qué no ayudarlos a desarrollarse y a convertirse en empresas lean para que podamos cambiar la agricultura de una vez por todas?
En este artículo hablaremos de un proyecto inspirador en el que hemos participado, que representa un gran ejemplo de cómo el lean puede aplicarse a pequeñas operaciones agrícolas. USAID, la agencia del gobierno de los Estados Unidos responsable de la administración de la ayuda exterior, se ha interesado en aplicar el pensamiento lean a proyectos agrícolas en Nigeria – en su iniciativa “Feed the Future Nigeria Agricultural Extension and Advisory Services Activity” (Actividad de Servicios de Extensión y Asesoramiento Agrícola Alimentar el Futuro Nigeria) – para aumentar la productividad en el sector. Winrock, una organización sin fines de lucro con sede en Washington DC y Little Rock, Arkansas, es el socio de implementación, y la Fundación para Iniciativas de Asociación en el Delta del Níger (PIND) es un socio de financiamiento. USAID es propietaria del trabajo lean que describimos a continuación:
Muchas veces se presupone que los conceptos lean son puramente japoneses, pero, en realidad, todas las culturas del mundo tienen una tradición de eficiencia. Ninguna cultura tolera naturalmente el desperdicio, especialmente las nativas. En todo el mundo vemos una “ética lean” que intentamos canalizar para mejorar la vida de los pequeños agricultores nigerianos.
Pensamiento convencional vs. pensamiento lean
Nuestro proyecto para mejorar los resultados de los pequeños agricultores de Nigeria se basó en tres ideas clave sobre las que el pensamiento convencional y el pensamiento lean difieren.
En primer lugar, el pensamiento convencional cree que más es más y que, para aumentar la producción agrícola, es necesario aumentar los insumos. En cambio, el pensamiento lean cree que menos es más y que, para obtener ganancias de productividad, hay que esforzarse por reducir el desperdicio y mejorar el trabajo que agrega valor. De hecho, el lean nos enseña que, en cada emprendimiento que podemos observar, existen dos tipos de actividades: las que agregan valor y las que generan desperdicios. La idea de enfocarse en recortar desperdicios para aumentar la productividad funciona bien con los pequeños agricultores, que no tienen muchos recursos y suelen ser reacios al riesgo.
Lo primero que hay que hacer es analizar costos y desperdiciosTeniendo esto en cuenta, lo primero que hay que hacer es analizar los costos y desperdicios de su operación agrícola. Esas oportunidades deben aprovecharse antes de que los agricultores necesiten asumir cualquier riesgo o nueva inversión.
En segundo lugar, el pensamiento convencional sigue un enfoque centrado en el agrónomo. En otras palabras, cree en traer especialistas externos para decirles a los agricultores qué hacer. Según ese tipo de pensamiento, las instituciones de investigación son la fuente más común de ideas de mejora e innovación. Ellas comparten la forma agronómica ideal (Buenas Prácticas Agronómicas) de producir un determinado cultivo y ofrecen una forma de llevarla a cabo. Por otro lado, el pensamiento lean nos enseña que quienes están poniendo las semillas en la tierra están en mejor posición para identificar los puntos problemáticos en el proceso de cultivo y sugerir ideas de mejora. Los agricultores conocen el trabajo y el desperdicio en el flujo de valor como nadie. Son actores experimentados en el mercado y toman decisiones lógicas de negocio con base en condiciones ambientales, económicas y sociales complejas, sumamente particulares y en constante cambio. Creemos que su contribución debe ser el punto de partida, y no una reflexión tardía.
Por último, el pensamiento convencional tiende a pasar rápidamente a las soluciones, incluso para problemas complejos y de gran escala, como la pobreza. El lean, en cambio, nos obliga a desacelerar y obtener una comprensión profunda del estado actual antes de tomar cualquier decisión. La solución a la pobreza global no está en generalizaciones amplias ni en soluciones rápidas, sino en soluciones específicas para problemas específicos – en acertar en los detalles. Los pequeños cambios correctos pueden tener un gran impacto.
Lean en las granjas de Nigeria
Entonces, ¿cómo se aplican estos conceptos a la agricultura nigeriana? En este país de 200 millones de habitantes, el 70% de la población trabaja en granjas (para tener una idea, ese porcentaje en los Estados Unidos es inferior al 2%) y, aun así, el país sufre inseguridad alimentaria. Hay un potencial increíble para aplicar ideas y principios lean aquí, sobre todo si consideramos que la demanda de alimentos producidos en Nigeria está creciendo.
La meta de USAID para la Actividad de Extensión es alcanzar trescientos millones de dólares en ventas para cerca de dos millones de pequeños agricultores en Nigeria hasta 2025. Se trata de un proyecto verdaderamente único, porque el enfoque más común de las agencias de desarrollo es agregar costos para los productores (mejor genética, semillas más caras, tecnología sofisticada, etc.), mientras que aquí estamos analizando lo que realmente va a reducir el costo y el desperdicio para el agricultor.
Para este proyecto, dividimos el trabajo en etapas lógicas. Primero, identificamos al cliente. Nos preguntamos quién es el cliente que paga, quiénes son los agricultores y compradores en el Main Market Channel, el segmento que mueve la mayor cantidad de producción para el mayor número de productores, y quién, en el proceso, toma las decisiones de comprar o no comprar.
En cuanto identificamos quiénes son los clientes reales, creamos equipos de campo y los enviamos a hablar con esos clientes y hacerles tres preguntas sencillas:
- ¿Qué quieren?
- ¿Cuándo lo quieren?
- ¿En qué cantidad lo quieren?
La idea es garantizar que lo que se está produciendo en las granjas corresponda a lo que los clientes que pagan dicen querer.
A continuación, trabajamos en un mapa del proceso de creación de valor – ¿qué etapas están realizando actualmente los agricultores para crear y entregar productos al cliente? Para ello, nuevamente, fuimos al gemba – los agricultores – para observar el proceso en acción. Reunimos mucha información que permitió a USAID y a la Actividad de Extensión identificar las mejores oportunidades de impacto.
Por último, identificamos las intervenciones que eliminarían la mayor parte de los desperdicios y, al mismo tiempo, crearían más valor para los clientes con el menor costo para los productores. La mayoría de las ideas para esas prácticas de mayor impacto (MIPs) vino directamente de los agricultores que cultivan las cosechas de forma regular.
Algunos ejemplos del campo
Aquí compartiremos algunos ejemplos prácticos para mostrar cómo la observación que realizamos en el gemba nos ayudó a entender realmente la situación y, así, llegar a las mejores contramedidas posibles.
Primero, hablemos de la acuicultura. Analizamos lo que se necesita para producir 1.000 bagres en una granja media de pequeños propietarios en Nigeria. Mediante una serie de entrevistas realizadas en mercados de pescado, entendimos qué hace que un bagre de alto valor salte a la vista del cliente (la gente prefiere peces grandes, con cabezas grandes y de color oscuro) y lo comparamos con lo que realmente estaba ocurriendo y produciéndose en las granjas.
El bagre es muy popular en Nigeria. Aunque el pescado tiene una enorme importancia en el país y está creciendo rápidamente en popularidad como fuente de proteína de bajo costo, más de la mitad del bagre consumido en el país es importado. Por ser un pez, el bagre no necesita mucho espacio: puede criarse en su propio patio, incluso en un entorno urbano.
Nuestras conversaciones con los agricultores nos permitieron entender mejor cada etapa del proceso (por ejemplo, lo que se necesita para perforar un pozo y crear un estanque) y algunas de las principales decisiones que los agricultores deben tomar (¿debo cavar un hoyo en el suelo o crear tanques de concreto o de lona?). Detrás de esas elecciones existen determinantes culturales, económicos y sociales que debemos entender si queremos realmente ayudar a los agricultores a sacar el máximo provecho de sus recursos.
También examinamos la siembra y el manejo de los peces para entender dónde estaban los costos en esas etapas. En nuestros mapas de estado futuro, presentamos las ideas de mejora que propusieron los agricultores – que iban desde la construcción de tanques con entradas y salidas de agua para garantizar agua más limpia hasta recurrir a la alimentación biométrica para reducir la cantidad de alimento utilizado o sembrar juveniles menos frágiles en lugar de alevines delicados para reducir la mortalidad y criar peces más grandes.
Este tipo de información solo puede obtenerse en el gembaPara otro producto – el arroz –, escuchamos repetidamente de las mujeres que entrevistamos (las mujeres representan el 75% de la fuerza laboral agrícola en Nigeria) que la cosecha es muy laboriosa y lenta. Para trillar, cribar y ensacar el arroz a mano se necesitan 20 días de trabajo, y eso cuesta N76.000,00 por hectárea, principalmente para contratar trabajadores (este tipo de información solo puede obtenerse en el gemba; no la encontrará en los libros). La trilla y la cosecha por sí solas representan un tercio del costo del cultivo de arroz en Nigeria hoy, según los agricultores que entrevistamos: está claro que, si queremos aumentar la producción de arroz, esta es una oportunidad de mejora que debemos buscar.
Nuestra investigación reveló que el costo de la trilla con una trilladora alquilada es de N15.000,00 por hectárea, con rendimientos mucho mayores (1 tonelada por día frente a 300 kilos). Sin embargo, hay pocas trilladoras disponibles en Nigeria en este momento. La solución que identificamos junto con los agricultores, por lo tanto, fue trabajar con soldadores locales para fabricar y suministrar trilladoras y con empresas locales para ofrecer servicios de trilla.
El enfoque liderado por los agricultores que describimos en este artículo está ayudando a los pequeños productores nigerianos a mejorar sus medios de subsistencia y ampliar sus negocios. Creemos que estas iniciativas locales de mejora, aunque aparentemente pequeñas, pueden ayudarnos a preparar el terreno para el desarrollo de un sistema alimentario global más ágil, eficiente y sostenible en el futuro.