Grandes transformaciones desafiaron la gestión en 2020… y van a impactar 2021
Una serie de cambios en patrones de comportamiento, de tecnología, de consumo, de riesgos y de incertidumbres – que impactaron fuertemente la gestión de las empresas – fue el gran hito de 2020 para las compañías.
Fueron transformaciones que, en realidad, ya venían ocurriendo desde hacía tiempo, pero que se intensificaron como nunca. Y estimularon (o incluso obligaron) a las organizaciones a reformular procesos, planes, estrategias, productos, servicios y sus modelos de negocio. Son cambios que deberán potenciarse aún más el próximo año.
Destaco por lo menos cinco grandes transformaciones que en 2020 pasan a la historia como “motores” de cambios organizacionales. Para hoy y para el futuro.
Intensa digitalización
Nunca la relación entre empresas y consumidores estuvo tan mediada por tecnologías digitales (por ejemplo, el uso de aplicaciones, que pasaron a utilizarse para hacer prácticamente todo). Sin hablar de las redes sociales, que cada vez más se consolidan como la gran interfaz del mercado, capaz de llevar a las compañías al éxito o incluso al declive.
En este escenario, las organizaciones fueron y serán aún más desafiadas a idear y ejecutar formas cada vez más inteligentes de promover la transformación lean digital de sus procesos, productos y servicios. Así como a utilizar mejores medios tecnológicos para interactuar con sus diversos públicos.
Esto significa, por ejemplo, revisar continuamente los procesos, para que las empresas no caigan en las aún típicas trampas de digitalizar desperdicios o incluso servicios malos.
Riesgos, inseguridades e incertidumbres
Fue y todavía es imposible permanecer inmune a los impactos de la pandemia mundial. No en vano. Se trata de un fenómeno sin precedentes y que, por ello, afectó a las compañías de las más diversas formas. Y cuyos efectos todavía perdurarán por un buen tiempo.
De manera general, se puede decir que la pandemia aumentó los grados de riesgo, de inseguridad, de incertidumbre y de inestabilidad en prácticamente todos los mercados.
Con ello, los planes estratégicos de largo plazo fueron revisados o incluso “rotos” y sustituidos por pensamientos y acciones de corto plazo. Y los procesos tuvieron que ser repensados.
Rápida adaptación
Las crisis económicas son frecuentes y periódicas. Sin embargo, 2020 quedará marcado como el año de los cambios económicos bruscos, repentinos e inesperados.
En el auge de la “primera ola”, gran parte de la economía de las mayores ciudades simplemente se detuvo. En paralelo, otros sectores tuvieron sobrecargas de demanda, como los insumos médicos, las áreas de entregas, la producción de embalajes… Después de eso, reanudaciones también súbitas comenzaron a ocurrir en segmentos específicos.
Todo esto exigió y todavía exige una capacidad de rápida adaptación, flexibilidad, ajustes de costos, negociación con proveedores y creatividad para cambiar o lanzar productos, revisar servicios o incluso mejorar procesos para atender las demandas.
Trabajo remoto
Ni el más atento especialista en recursos humanos habría pensado, allá en enero, que 2020 sería el año del trabajo remoto. Pero lo fue. Y de forma también brusca. Repentinamente, los líderes de las empresas vieron a gran parte o incluso al 100% de sus colaboradores teniendo que trabajar en casa.
Con ello, se inició una inesperada transformación en las relaciones de trabajo, lo que viene generando una serie de desafíos. Esto incluye a personas que tuvieron que adaptarse rápidamente para trabajar en sus residencias, las inversiones y los aprendizajes necesarios en nuevas tecnologías para hacer las cosas a distancia, además de la inevitable necesidad de reinventar las relaciones entre líderes y liderados.
Mayor valoración de la diversidad
Sin relación directa con la pandemia, pero de forma concomitante y quizás potenciada por las situaciones únicas, ocurrió este año una revalorización de la diversidad, que hizo resaltar en las relaciones sociales y en los medios la importancia de respetar y valorar las diferencias.
Esto ha estimulado a muchas compañías a posicionarse públicamente sobre el tema. Más que eso, fueron estimuladas a revisar sus políticas de recursos humanos, con el fin de abarcar la diversidad en sus plantillas.
Todas estas transformaciones tomaron a las empresas, sin excepción, de manera inesperada. Pero con certeza aquellas que ya tenían en su gestión los principios lean lograron responder mejor y más rápidamente, utilizando las capacidades de resolución de problemas y orientación a mejoras con un propósito claro y de forma participativa.
2021 está por llegar y será un año en que estas transformaciones
y sus consecuencias seguirán repercutiendo en el universo de las
organizaciones. Muchas de estas repercusiones todavía son
imprevisibles. Lo que se puede afirmar con certeza, sin embargo, es
que los vientos de cambio exigirán cada vez más que las empresas
sean mejores hoy de lo que fueron ayer.
En estos escenarios del presente y del futuro, incrementar la gestión lean continuamente es y será, cada vez más, el factor decisivo. Tanto para la supervivencia como para el éxito organizacional.