Aprendiendo el pensamiento A3 para convertirse en un mejor médico

En enero, como parte de mi tercer año en la Michigan Medical School, participé en un curso de un mes enfocado en el pensamiento A3 (el Dr. Billi escribió sobre esto recientemente). Vi la iniciativa como una oportunidad para aprender a pensar como líder, pero también a identificar problemas que no habría visto o que no habría podido pensar de forma proactiva.
Había estado expuesta al modelo A3 en el pasado y lo veía como una estructura para ayudar a organizar mi pensamiento. También lo encontré compatible con el pensamiento científico en el que confiamos como médicos. Con cada paciente, existe el problema obvio (por ejemplo, la hipertensión), pero también las causas subyacentes de ese problema, que deben investigarse y abordarse. Con esto en mente, es difícil no ver las semejanzas entre la historia clínica del paciente y el pensamiento A3.
El curso comenzó con las caminatas por el gemba: iba con el Dr. Billi a varios departamentos del hospital durante las reuniones para ver cómo diferentes equipos ya estaban usando lean en su trabajo diario. El Dr. Billi y su equipo programaron reuniones muy interesantes para que yo participara y aprendiera cómo funciona el hospital, desde reuniones de mejora de la calidad hasta reuniones individuales con personas de la alta dirección del hospital. Fue fascinante ver el proceso y cómo todos estaban dedicados a hacer cambios positivos. También hice un taller lean de dos días como parte del curso, lo que ayudó a poner en marcha mi propio A3.
En la primera semana del curso, se me encargó identificar un problema. Decidí enfocar mi A3 en pacientes con enfermedad hepática en etapa terminal y analizar si había retrasos en las consultas adecuadas de cuidados paliativos. La enfermedad hepática terminal tiene un mal pronóstico, con una expectativa de vida de, en promedio, dos años sin trasplante. Sin embargo, algunos pacientes no llegan a entrar en la lista, y muchos de los que están en ella no reciben un trasplante al final. Esto crea una oportunidad para los cuidados paliativos – permitiendo que los pacientes discutan sus valores y objetivos en torno a la atención de su salud sin las restricciones pronósticas de los cuidados de fin de vida.
Compartí mi A3 con profesionales de la salud, pacientes y varias otras personas. Todos se mostraron interesados en mejorar su comunicación frente a enfermedades graves, pues todos inevitablemente tenemos que pasar por eso, con pacientes o con sus seres queridos. Lo que descubrí es que, en este momento, los cuidados paliativos están muy bien diseñados para los pacientes oncológicos, pero no hemos establecido las mejores prácticas para su papel en las enfermedades crónicas en etapa final. Lo que espero hacer de aquí en adelante es crear estudios de caso sobre cuidados paliativos en enfermedades crónicas para mostrar a los equipos primarios qué esperar de una consulta de cuidados paliativos y el valor que puede aportar.
Cuando miro hacia atrás en mi curso, creo que el mayor beneficio del modelo A3 es que me animó a ir y ver: participar en las rondas me permitía hablar con personas de todos los niveles, algo que no habría hecho tan bien ni tan extensamente sin la orientación del modelo A3. La indagación humilde pone un énfasis enorme en asegurarse de tener la pregunta correcta.
Hablando de hacer las preguntas correctas, era excelente reunirme con el Dr. Billi cada semana para revisar el A3. Sus preguntas (hechas sin dejar implícito lo que él pensaba que yo debía hacer) me guiaban mientras cambiaba y refinaba el A3 y avanzaba en mi investigación del problema. El proceso de coaching me ayudó a pensar de forma diferente a mi enfoque tradicional y a profundizar en el problema. Es ahí donde podemos trazar otro paralelo entre el pensamiento A3 y el “pensamiento médico”: el proceso de indagación humilde, que nos enseña el pensamiento A3, es crucial para nuestra relación con los pacientes. Buena parte de ser médico hoy en día consiste en abordar cuestiones de estilo de vida e intentar entender por qué las personas se mueven, comen, duermen, toman su medicación y así sucesivamente. No hay duda de que el desarrollo de mis habilidades de indagación humilde me convertirá en una mejor proveedora de cuidados.
Los beneficios del pensamiento A3 no terminan ahí. Saber que existe un proceso para resolver los problemas empodera a las personas, y el pensamiento lean me ha dado las herramientas para lidiar con este y con futuros problemas. De hecho, una de las mejores cosas de tener este curso en la facultad de medicina es que, sin él, podría haber supuesto que no sería capaz de resolver un problema como el que elegí para mi A3. Hay valor en mostrar a los estudiantes de medicina que tienen la capacidad de identificar y resolver grandes problemas desde el inicio de sus carreras. En mi opinión, ahí está el poder de este curso.
Como futura médica, tengo el honor de ayudar a un paciente a la vez, pero creo que también es mi responsabilidad mejorar los resultados para muchos pacientes a la vez por medio de la mejora de la calidad. Aprender a ver y resolver problemas es un paso fundamental en esa dirección.