Una contramedida a la educación de las escuelas de administración
YOKOTEN DE WOMACK - Sorprendentemente, las escuelas de administración enseñan muy poco sobre administración y, cuando lo hacen, todo el aprendizaje se basa en el aula. En cambio, deberían ir al gemba.
Las temperaturas globales parecen estar aumentando, pero todavía hace frío en Boston en invierno, y me estoy haciendo viejo. Así que, hace algunos años, reflexioné un poco sobre el problema del frío y de ser viejo y decidí hacer algo audaz: Me convertí en profesor temporal durante el invierno de Boston en escuelas de negocios de lugares cálidos con economías emergentes. Fue divertido, y aprendí mucho (y espero que los alumnos también hayan aprendido). Al ir al gemba de la gran industria que es el MBA, que comenzó en Estados Unidos en la década de 1880 y todavía se extiende por todo el mundo, tuve la oportunidad de entender la situación, profundizar mis conocimientos sobre los problemas e incluso experimentar algunas contramedidas.
Tal vez el descubrimiento más sorprendente, que es lo que suele ocurrir cuando encontramos el gemba por primera vez, es que las escuelas de negocios en realidad no enseñan administración. En cambio, enseñan habilidades funcionales, basadas principalmente en herramientas: estrategia, análisis financiero, contabilidad, marketing, compras, etc.
Incluso en los cursos de gestión de operaciones, la pequeña parte del mundo de las escuelas de negocios en la que puedo participar, lo que realmente enseñan son operaciones matemáticas: teoría de colas, análisis del lote económico, análisis de cuellos de botella, reducción de la variación (usando herramientas del kit de W. Edwards Deming para seis sigma). Y observe que las “operaciones” se restringen a actividades transaccionales - producción en la fábrica, ajuste de siniestros en una compañía de seguros, flujo de pacientes a través de una sala de urgencias en un hospital. En el mundo real, cada actividad creadora de valor en cualquier organización es una “operación”, y cada una necesita ser gestionada para la estabilidad y la mejora.
La administración general a veces se trata por encima en cursos de política empresarial, donde los alumnos pueden aprender sobre el organigrama como canal de autoridad y sobre las herramientas de la gestión moderna: definición de objetivos mediante indicadores clave de desempeño (KPIs) como parte de un plan y presupuesto anual de arriba hacia abajo, realización de informes directos sobre sus promesas de KPI, distribución de recompensas por el buen desempeño y castigos por el malo y delegación de problemas y actividades de mejora a especialistas. Pero estos puntos se abordan rápidamente en algunas conferencias sin oportunidades para que los alumnos realmente practiquen la gestión. La suposición en el mundo de las escuelas de negocios parece ser que los estudiantes que se gradúan encontrarán empleos en organizaciones con “sistemas de gestión preexistentes complejos” y que los alumnos necesitan adaptarse rápidamente a las prácticas de sus nuevos entornos. ¡Formarlos de una manera diferente y rigurosa para gestionar puede incluso ser un perjuicio que amenace su progresión profesional!
Lo poco que las escuelas de negocios enseñan sobre administración se enseña en las aulas: teoría mediante PowerPoint y práctica mediante el análisis de casos, la innovación de la Harvard Business School a comienzos del siglo XX. Su noción de ir al gemba es el rápido viaje de “estudio” para ver las herramientas en acción, seguido de una discusión de vuelta en el aula.
La dinámica de la enseñanza por casos es particularmente interesante. El alumno tiene toda la información disponible escrita en el caso - no es posible ninguna investigación más profunda en el gemba para verificar si los datos son lo que Taiichi Ohno quería: hechos. Precisos, oportunos y relevantes (para mí, llegar a los hechos para aclarar el problema es la parte más difícil y más gratificante de la gestión - el lado izquierdo del A3).
Así, el objetivo para el alumno es definir rápidamente el problema y encontrar rápidamente la solución, usando los datos y las herramientas enseñadas en el curso, y parecer lo más seguro posible al desarrollar una presentación en PowerPoint para compartir las conclusiones. ¿Es sorprendente que el mundo esté repleto de gerentes formados por escuelas de negocios - los que dan dolores de cabeza a los practicantes lean todos los días -, que trabajan en salas de reuniones lejos del gemba para definir rápidamente el problema y prescribir la solución mostrando una absurda autoconfianza? (Vea el reciente artículo del profesor Henry Mintzberg sobre cómo esto ha funcionado en la práctica cuando los estudiantes de escuelas de negocios se convierten en CEOs y tienen un desempeño peor que los CEOs que nunca pasaron cerca de una escuela de negocios - MBAs as CEOs: Some troubling evidence - en inglés).
Imaginemos un experimento: Supongamos que las escuelas de negocios realmente no piensan que sus prácticas sean eficaces o la mejor manera de crear buenos gerentes. ¿Qué pueden hacer entonces?
Se debe comenzar preguntando qué es en realidad la “administración”. En nuestro mundo lean, creemos que es (1) lograr un consenso sobre lo que es importante que la organización alcance (mediante la planificación hoshin involucrando a todos los empleados en todos los niveles), (2) tomar iniciativas para combatir problemas importantes o implementar iniciativas importantes A3 por parte de los gerentes de línea) y (3) crear y sostener una estabilidad básica en cada “operación” (mediante la gestión diaria). Y, lo más importante, necesitamos estar de acuerdo en que la administración no es una teoría, sino una práctica social que solo puede dominarse mediante ciclos repetitivos de gestión diaria, análisis A3 y planificación hoshin con la ayuda de un profesor (o coach o sensei, si lo prefiere) que se involucra con los creadores de valor de primera línea y los gerentes de nivel inferior.
Esto sugiere que el corazón de cualquier enseñanza de administración debe estar en el gemba, involucrando directamente a las personas que hacen el trabajo real de creación de valor. Así, en lugar de analizar problemas y saltar rápidamente a soluciones sin conocimiento del gemba, las escuelas de negocios necesitan encontrar el gemba de forma continua para cada alumno y llevar a todos los alumnos a través de ciclos prolongados de hoshin, A3 y gestión diaria. Los alumnos saldrían ganando, las organizaciones que los recibirían también, y - creo - enseñar se convertiría en una ocupación más satisfactoria.
Hacer esto exigiría que las escuelas de negocios desarrollaran relaciones de largo plazo con las organizaciones que proporcionan la experiencia en el gemba y se convirtieran, efectivamente, en sus centros de formación gerencial. Esto parece algo difícil de lograr, pero no creo que sea una locura. La gestión moderna - con sus herramientas funcionales - fue difundida por el mundo por las escuelas de negocios después de la Segunda Guerra Mundial y continúa hoy en nuevas escuelas de negocios creadas en las economías emergentes donde enseño. Lo que se necesita ahora es el coraje de intentar experimentos por un camino diferente. ¿Algún voluntario para hacer un análisis A3 para las escuelas de negocios?